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Reflexión: un espacio para crecer

 

 

Desde el año de creación del Nivel Medio en 1993, el espacio de Reflexión ha sido el ámbito para trabajar con los intereses y necesidades de los alumnos a través de dinámicas que permitieron abordar diferentes temáticas (El diálogo con los padres, adicciones, drogadicción, sexualidad, integración grupal, autoconocimiento y autoestima, límites, identidad personal etc.).
El contacto con organizaciones comunitarias o personas que acercaban a los alumnos charlas, experiencias, sugerencias como respuesta a sus inquietudes, fue abriendo una mayor articulación entre escuela y comunidad, y reinstaló la educación para la solidaridad como un centro de interés de los alumnos.
La escuela es consciente de los pilares sobre los cuales debe asentarse la educación del futuro: “aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a vivir juntos” (Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional para el siglo XXI ).
Como escuela que conoce su misión evangelizadora y reconoce al hombre como “persona en comunidad de personas” y como “proyecto de vida que tiende a desplegar sus virtualidades” (P.E.P. para las escuelas del Obispado pag. 3) se inició, a partir del año 1998, la redefinición de este espacio de Reflexión hacia el desarrollo de proyectos escolares solidarios con la comunidad. Así nacieron los primeros proyectos de servicio a la comunidad con valor educativo. El apoyo escolar, recreación y merienda para los alumnos de barrios marginados, desarrollado en salas de esos barrios, la enseñanza de computación para algunos de estos grupos, impartida en la sala de informática del Instituto (que permite optimizar el uso de este recurso), voluntarios de la sala de pediatría del Hospital regional de Cipolletti, fueron los primeros pasos de este aprendizaje- servicio.
El aprendizaje servicio como una actividad de servicio a la comunidad, planificada desde la escuela, destinada no sólo a suplir una necesidad de los destinatarios, sino  orientada explícita y planificadamente al aprendizaje de los estudiantes, fue asumido por la Institución en su Proyecto Educativo.

Fundamentación

La modalidad activa del aprendizaje-servicio permite aprender-haciendo y ayuda a consolidar el aprendizaje de los contenidos curriculares, integrando y aplicando en una misma actividad, conocimientos provenientes de diversos campos disciplinarios. Simultáneamente, los proyectos de aprendizaje-servicio desarrollan la competencia en resolución de problemas, la motivación para aprender, la comunicación interpersonal y la capacidad de observación y aplicación de conocimientos, así como el desarrollo personal, y el compromiso con valores democráticos y solidarios.
Finalmente, en este puente solidario que tiende el aprendizaje-servicio, se ponen de manifiesto los principios de colaboración, reciprocidad y diversidad en un proceso de relaciones flexibles que unifica a todos en el dar y el recibir.

   Propuesta del Instituto Ntra. Sra. de Fátima

En virtud de los pasos dados y de la sistematización que va adquiriendo la experiencia, el Instituto Ntra. Sra. de Fátima aspira a crecer incorporando transversalmente en su Diseño Curricular diferentes proyectos de aprendizaje-servicio.

 

 
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